“Habría que aprender a comer bien en la escuela, no en las redes sociales”

Con la desaparición de la última gran limitación sanitaria que quedaba en vigor por la covid, la del comedor, alrededor de tres de cada diez escolares se quedan este año a comer en el colegio.

El hecho de que los niños españoles presenten uno de los mayores índices de sobrepeso de Europa, preocupa a Alma Palau, la presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas de España, un colectivo que agrupa a unos 15.000 titulados, de los cuales algo menos de la mitad están colegiados. “Hace unos años, el 95% de los dietistas-nutricionistas eran mujeres, pero el interés que despierta la nutrición deportiva entre los hombres, ha motivado que ahora mismo la profesión tenga cara de mujer en un 85% de los casos”, indica esta valenciana.

Preocupa que  los niños españoles presenten uno de los mayores índices de sobrepeso de Europa

Una posible solución para cambiar este estado de cosas sería introducir en el sistema educativo una asignatura obligatoria sobre nutrición y estilo de vida saludable, como se ha hecho en Japón y en algunos países europeos. Se trata de una vieja aspiración de los dietistas-nutricionistas que incide en la idea de que es mejor prevenir que curar, sobre todo, en un momento en el que lo fácil es confundirse, en vista de los mitos que hacen circular a diario los influencers, los actores y actrices de Hollywood, y demás gente de la farándula, precisamente por carecer de una formación específica. 

En la siguiente entrevista Alma Palau se pronuncia sobre la posibilidad de que la nutrición entre en el sistema educativo.

La educación nutricional debería estar presente desde primero de infantil para evitar la obesidad en los niños 

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Alma Palau, presidenta del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas de España

Alma Palau, presidenta del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas de España

David Palua- Fotocromatic

En los últimos años, Valentí Fuster o Ferran Adrià han sugerido a la Administración la posibilidad de enseñar a comer saludablemente a los niños mediante la creación de una asignatura específica. ¿Hasta qué punto comer bien está estrechamente relacionado con la educación recibida?

Un dato objetivo que aparece en muchos estudios poblacionales, es que el nivel cultural y económico de las familias es determinante en la elección de los alimentos y la forma de comer. Cuando son bajos, los alimentos elegidos tienen un peor perfil nutricional. También los índices más elevados de obesidad se dan sistemáticamente entre esta parte de la población. Y al revés: a mayor educación, mejor se come. Comprar bollería industrial, por ejemplo, sigue saliendo mucho más barato que adquirir fruta, lo que lleva a personas de escasos recursos económicos a elegir los alimentos menos saludables.

El estudio Aladino estimó en su día que casi la mitad de los niños y niñas españoles pesaba más de lo saludable. Hasta un 32% de ellos no ha probado nunca las espinacas, mientras un 23% no sabe siquiera qué sabor tiene un tomate. ¿Debería ser la educación nutricional una asignatura obligatoria en primaria y secundaria?

Sí. Bajo mi punto de vista, la educación nutricional debería estar presente desde primero de infantil, aunque a esa edad los niños solo puedan aprender el color de los alimentos y cosas así. Como asignatura propiamente dicha, abogaría por introducirla obligatoriamente desde primero de primaria hasta cuarto de la ESO, adaptándola, eso sí, a cada edad.

A mayor educación, mejor se come”

¿Cuál es la edad idónea para que los niños empiecen a adquirir hábitos saludables? ¿Entre los 3 y los 6 años, tal y como ha propuesto en alguna ocasión Valentín Fuster? 

A los tres años se pueden aprender cosas, por supuesto, pero los niños y niñas todavía son muy pequeños. Lo fundamental es que la educación nutricional prosiga hasta cuarto de la ESO, es decir, hasta los 16 años. Cada edad tiene una problemática: a veces es la aceptación de nuevos alimentos, en ocasiones es saber decir que no cuando piden sin parar chuches, snacks y productos que no son saludables. Al final, no se trata solamente de adquirir conocimientos, sino también de desarrollar habilidades que permitan escoger alimentos saludables, elaborarlos, combinarlos, etcétera.

¿Debería de ser una asignatura exclusivamente centrada en la nutrición o, más bien, que enseñara a llevar un estilo de vida saludable?

Si fuera por mí, llamaría a la asignatura Alimentación y Estilo de Vida Saludable. Creo que la clave está en la alimentación, por lo que debería ser el núcleo de la asignatura, pero sin perder de vista la práctica de actividad física, el poder dormir las horas necesarias, el control del estrés, la gestión de las emociones… Todo está muy relacionado.

El ejemplo de Japón

Japón se ha convertido en un espejo en el que mirarse para muchos países occidentales. Desde el año 2005 la proporción de niños con sobrepeso ha bajado un 20%, gracias a un programa llamado Shokuiku, que podría traducirse como “educación alimentaria”. En Japón son los propios alumnos quienes se encargan de repartir las raciones a sus compañeros, lo que les obliga a medir bien las proporciones y a ser equitativos. También se anima a los niños a consumir productos locales y a reducir los desperdicios. Al igual que sucede en España, los nipones están preocupados por el incesante incremento del sobrepeso y la obesidad infantil. Pese a ser la dieta japonesa una de las más saludables del mundo, cada vez se consumen más productos ultraprocesados y menos vegetales. La política nutricional japonesa se basa en tres ejes: actividades educativas basadas en la alimentación saludable; capacitación y despliegue a nivel nacional de especialistas y formulación de políticas de gobierno basadas en pruebas científicas. Las niñas y niños japoneses aprenden desde la escuela la importancia de comer bien, no por razones estéticas o de culto a la imagen, sino para gozar de calidad de vida cuando sean mayores. Para ello, desde las escuelas hasta las cafeterías de las empresas, pasando por los hospitales, ofrecen servicios de alimentación saludable con especialistas en nutrición que proporcionan orientación dietética a quien lo pide.

Hay quien apuesta, más que por introducir una asignatura específica, por enseñar a los niños a comer saludablemente en ciertos momentos, como en las excursiones o en el instante de servir el almuerzo en el comedor escolar. ¿Qué se está haciendo, en general, en otros países?

Hay que hacerlo todo: hay que mejorar los menús, hay que organizar actividades en torno al día a día de los niños, pero eso no quita para que sea necesario introducir una asignatura obligatoria. El ejemplo es Japón. Allí ha descendido mucho el índice de sobrepeso y obesidad gracias a la educación alimentaria. En España, la plataforma EduKsano toma a Japón como modelo. Curiosamente, se trata de una organización promovida por los astilleros de Vigo ya que inicialmente promocionaba el consumo de pescado. Ellos también abogan por introducir la asignatura de nutrición y ponen como ejemplo a Japón. Al final, la educación es clave. Dicho esto, creo que la problemática de España es diferente a la de otros países. En Europa, incluso sin una regulación específica, no existe el mismo descaro que hay aquí en los anuncios televisivos en horario infantil, en las vallas publicitarias, en todas partes. Los países nórdicos son mucho más conscientes en todo esto. En la mayoría de países europeos existe una asignatura llamada Home Economics (“ciencias domésticas”) que enseña a gestionar el hogar e incluye conocimientos sobre alimentación, jardinería, fontanería, etcétera. En lo que respecta a la alimentación, los alumnos aprenden a alimentarse saludablemente, a planificar los menús, a leer el etiquetado, a cocinar… 

Llegado el caso, ¿quién debería impartir la asignatura? ¿Serían los profesores de los colegios, tras recibir formación de los dietistas-nutricionistas, o serían ustedes directamente quienes darían las clases?

Lo ideal sería que fueran dietistas-nutricionistas que estuvieran formados en educación, es decir, en metodología didáctica, pero entiendo que esto no es viable a corto plazo. Lo más realista sería que los dietistas-nutricionistas formaran al profesorado y revisarán los contenidos.

Lo más realista sería que los dietistas-nutricionistas formaran al profesorado y revisarán los contenidos”

En el momento presente, ¿quién decide el menú de los comedores escolares?

Hemos logrado que sean los dietistas-nutricionistas. Pero también existen colegios que contratan externamente este servicio a empresas que no cuentan con una dietista-nutricionista en plantilla. Esto puede resultar un inconveniente al abordar cualquier problema que aparezca o al trazar las dietas especiales para algunos colectivos. En mi opinión, los dietistas-nutricionistas deberían, no solamente formar parte de estas empresas, sino ser pieza clave de las mismas. Tendrían que colaborar estrechamente con el jefe de compras para elegir los mejores alimentos a los mejores precios; también deberían trabajar codo con codo con el jefe de cocina para las elaboraciones: a veces basta simplemente con prescindir de un ingrediente amargo e introducir una especia para mejorar el sabor de un plato y lograr mucha más aceptación por parte de los niños. También hay cocineros que trabajan con bastante sal o con mucha grasa a los que conviene ir formando. Finalmente, tenemos que asegurarnos de que estos conocimientos llegan hasta los hogares de los niños.

En términos generales, ¿se come bien en los colegios españoles?

Cada día mejor. En los menús sigue habiendo pocas verduras, pocas legumbres y poco pescado. No es que haya demasiado arroz, demasiada pasta o demasiados precocinados, sino a lo que me refiero es que, cuando se pone ensalada, su tamaño es minúsculo. También se debería ofrecer más veces a la semana legumbres o pescado, pero, en general, vamos mejorando. Los menús escolares cumplen las recomendaciones de las guías alimentarias, pero en algunos casos, como pasa con las hortalizas, en sus valores mínimos. Es decir, los menús escolares aprueban pero no sacan un sobresaliente.

Los menús escolares aprueban pero no sacan un sobresaliente”

Cada comunidad autónoma regula qué se hace cuando el menú escolar genera beneficios. En la Comunidad Valenciana, donde reside, solo el 50% se dedica a mejorar el menú escolar. ¿Le inquieta que parte del dinero que genera el menú escolar se acabe destinando a arreglar las pistas de baloncesto, por ejemplo?

Sí, porque es injusto para los padres y madres que pagan el comedor. Y también porque hay muchos apartados dónde invertir los beneficios: en mejorar la calidad de las materias primas, en mejorar los equipamientos de las cocinas; en recursos humanos… Asimismo, se debería invertir más en formación. Todo este dinero debería de salir de los beneficios del comedor escolar.

Hay colegios que subcontratan los servicios del comedor y que, a la postre, acaban ganando más dinero que la propia empresa adjudicataria. ¿Qué opina?

Pues que me parece muy poco ético. Es verdad que esto solamente sucede en comedores muy grandes y que de estos hay pocos. Pero no me parece bien que un colegio tenga a final de mes más beneficios económicos que la propia empresa que presta el servicio.

Entre el 1 y el 3% de los niños mayores de 10 años son hipertensos y en la mayoría de los casos tienen sobrepeso u obesidad

En los menús escolares sigue habiendo pocas verduras, pocas legumbres y poco pescado.

Propias

En el supuesto de que las niñas y niños aprendieran a comer mejor en el colegio, deberían cotejar lo aprendido también en casa. ¿Debería de existir también una escuela para las mamás y papás?

Desde luego que sí. Pero habría que encontrar el modo, porque estas escuelas ya existen y los padres no acuden. Es evidente que si no hay implicación familiar, los hábitos de casa podrían colisionar con las enseñanzas de los dietistas-nutricionistas, con el riesgo de que nuestros consejos cayeran en saco roto.

El 41% de los niños españoles reconoce no tomar fruta a diario, un porcentaje que llega al 68% en el caso de las verduras. ¿Cuántas veces hay que dar de probar a un niño una fruta o una hortaliza hasta conseguir que le guste?

Depende. Cuando los niños no han probado un alimento, a veces sorprende que ya les guste la primera vez. Pero no es lo normal. Desconozco si hay que dar un número concreto de veces un alimento a un niño hasta conseguir que le agrade su sabor, pero no hay que dejar de motivar a los más pequeños una y otra vez para que prueben los alimentos saludables. Con el tiempo, gran parte de los niños y niñas acaba aceptando el gusto de la mayoría de frutas y verduras. Por eso es muy importante que los adultos prediquemos con el ejemplo. Es habitual encontrarse con padres y madres que no prueban la fruta o las hortalizas y a quienes luego sus hijos imitan. También pasa una cosa curiosa: muchas niñas y niños dicen que no les gusta el brócoli, las espinacas, el melocotón u otras frutas y hortalizas, pese a no haberlas probado nunca, como ya reveló el estudio Aladino en su día.

No hay que dejar de motivar a los más pequeños una y otra vez para que prueben los alimentos saludables”

¿Qué relación existe entre la comida y el rendimiento escolar? ¿Dispone de datos que confirmen que los menores que comen bien sacan mejores notas?

Hay muchos estudios que evidencian una relación directa entre lo que un niño come y las notas que obtiene en el colegio. Es lógico que sea así: si un niño está bien nutrido, bien hidratado, tiene buena salud intestinal y no le sobran azúcares y grasas, lo lógico es que rinda mejor en clase. De hecho, el cerebro tiene unas necesidades nutricionales muy específicas y necesita Omega-3, vitaminas, minerales, antioxidantes…

La Administración parece confiar ciegamente en la eficacia de las recomendaciones oficiales para frenar el sobrepeso, la diabetes, el colesterol, la hipertensión y otras patologías relacionadas con la alimentación. ¿Cree que estas recomendaciones son suficientes?

No. Es verdad que las guías alimentarias son necesarias. Pero tienen que estar actualizadas y basarse en la evidencia científica, cosa que en España no sucede. En cuanto a las campañas de sensibilización alimentaria, además de haber muy poquitas, no son suficientes por sí mismas, porque se ha demostrado que no modifican la conducta alimentaria. Creo que lo ideal sería introducir una asignatura de alimentación en los colegios.

Cuando menos formación nutricional tiene una persona, más fácil es que se deje llevar por las modas”

En opinión del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas, ¿qué es lo que más deseduca a los niños?

La publicidad, las redes sociales y los influencers, es decir, toda aquello que influye pero no ayuda a formarse un criterio propio. También deseducan mucho los padres y los profesores que se dejan influir por las modas y el marketing. Cuando menos formación nutricional tiene una persona, más fácil es que se deje llevar por las modas.

¿Ha detectado que cada vez que se plantea enseñar a comer saludablemente, ciertos lobbies presionan para impedirlo?

En cada ocasión que se ha puesto encima de la mesa la posibilidad de regular la publicidad de determinados productos ha habido un rechazo por parte de la industria. Durante años, la industria agroalimentaria ha conseguido que se le permita actuar en virtud de un código de publicidad diseñado por ella misma. Un código de carácter voluntario donde las sanciones son ridículas… Por este motivo, los resultados han sido insignificantes. Hasta ahora, la industria siempre se ha salido con la suya. Cuando a la industria se le han dado alas, ha propuesto Nutri-Score, un sistema de etiquetado que solamente le beneficia a ella.

¿Pedirle a la industria que se autorregule es como pretender que el zorro cuide de las gallinas?

No se le puede pedir a la industria lo que no está en sus manos, del mismo modo que no podemos pedirle peras al olmo. La industria agroalimentaria no puede autorregularse, porque no es esa su función. Su objetivo es crecer y ganar dinero. El establecer límites es competencia de la Administración, de la misma manera que a los expertos nos corresponde informar a la Administración para que tome las medidas correctas. A partir de ahí, la buena industria es aquella que comprende y cumple la normativa con creces.

¿En el caso de que la educación nutricional consiga afianzarse en las escuelas, los buenos estudiantes podrían recibir una calabaza de premio al finalizar el curso?

¡Ojalá! ¡Sería un premio delicioso y nutritivo! Además, serviría para cambiar algunos esquemas mentales, en el sentido de que las verduras se suelen utilizar para castigar a los niños y los dulces para premiarlos. ¡Sería estupendo que ofrecer una calabaza se viera como un premio!

Países europeos donde la educación alimentaria en la escuela es obligatoria 

Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Dinamarca y Estonia

Ya sea por la inclusión obligatoria de la educación nutricional en las escuelas, por la facilidad de acceso a alimentos saludables o por la formación en hábitos saludables al profesorado estos países sacan buena nota. No en todos se ha conseguido el mismo nivel de implantación, pero sí han hecho esfuerzos para conseguirlo. La lista está integrada por Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Dinamarca y Estonia.

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